Eduardo II

eduardoii

Edward II, 1592
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Esta obra de Christopher Marlowe se suele considerar el precedente de los dramas históricos escritos por William Shakespeare. Sin embargo, la primera tetralogía sobre los reyes de Inglaterra (las tres partes de Enrique VI más Ricardo III), la escribió Shakespeare por las mismas fechas o incluso antes (1590-1591). La trama se ocupa del débil reinado de Eduardo II, coronado en 1307, y de su sustitución por Eduardo III en 1327. Está basada, como también en el caso de las history plays de Shakespeare, en las Crónicas de Holinshed.

Eduardo II ha quedado para la Historia de la Literatura como el texto precursor del amor homosexual, dado que trata el gran afecto que se profesan dos hombres: el rey Eduardo y su favorito Gaveston. Ya en el siglo XX, Bertolt Brecht retomó la biografía del monarca, y el director británico Derek Jarman, gay militante, estrenó en 1991 su película homónima, que sigue con algunas licencias el texto original.

Gaveston llega a Londres procedente de su exilio en Francia porque su amigo el rey le ha escrito una carta reclamándole a su lado, puesto que ya ha muerto su padre (Eduardo I). Se encuentra con tres pobres que le piden trabajo, pero los rechaza: su afán es encontrarse en compañía de artistas, que deleitan al rey. Aparece Eduardo II con los nobles discutiendo sobre la conveniencia de que Gaveston vuelva. Todos, excepto su hermano el conde de Kent, se oponen con fiereza.

El rey recibe a su amigo y lo nombra Gran Chambelán, entre otros importantes títulos. El obispo de Coventry, responsable del destierro de Gaveston, es enviado preso a la Torre de Londres y Gaveston puesto en su lugar. El obispo de Canterbury se une a los nobles (entre los cuales está Mortimer, que será amante de la reina) y manda avisar al Papa de la afrenta. La reina (Isabel de Francia) dice que se marcha a vivir al bosque, harta de que el rey no le haga caso y sólo piense en el amor de Gaveston. No obstante, tanto ella como el obispo de Canterbury ruegan a los nobles que no se levanten en armas contra el rey. Éstos se reúnen en Lambeth (actual Waterloo, barrio de Londres, residencia del obispo de Canterbury). Allí firman una orden de destierro a Irlanda para Gaveston. Entra en escena Eduardo con su amante y los nobles apresan a Gaveston y a Kent y obligan al rey a firmar también la orden de destierro. Eduardo hace una diatriba contra la Iglesia de Roma (“Con sacerdotes muertos haré henchir el cauce del Tíber y crecer sus orillas con sus sepulcros”).

Gaveston y el rey se despiden. Intercambian sus retratos y lamentan verse obligados a alejarse de nuevo. Irrumpe la reina, que es llamada “puta francesa” por su marido, protestando ante Gaveston de que éste sirva al rey de “obsceno objeto de sus placeres”. El rey le dice a su mujer que hasta que Gaveston no vuelva no la volverá a mirar. Isabel se lamenta de que “Nunca Júpiter enloqueció por Ganímedes como el rey por el maldito Gaveston”.

La reina, que ama a su manera al rey, convence a Mortimer y los nobles para que Gaveston regrese. El argumento es que será más fácil matarlo en Londres que en Irlanda. El rey está de luto por la ausencia de su amado, y cuando Isabel le da la noticia de la vuelta de Gaveston se alegra tanto que renueva su amor por ella y se congracia con sus nobles. Anuncia que casará a Gaveston con una prima suya.

El tío de Mortimer conversa con éste. Le dice que el rey es bueno y cuando llegue a la madurez se dejará de retozos. Nombra famosas parejas homosexuales: Aljejandro Magno y Hefestión, Hércules e Hilas, Aquiles y Patroclo, Tulio y Octavio, Sócrates y Alcibíades. Mortimer alega que lo que le enfada no es el “caprichoso humor” del rey, sino que “hombre tan bajamente nacido tanto medre por el favor de su soberano y levante los tesoros del reino”, aludiendo a Gaveston.

La sobrina del rey, hija del duque de Gloucester, prometida de Gaveston, recibe de éste cartas de amor. Mortimer y Lancaster preparan la llegada de Gaveston con escudos metafóricos: el uno con águilas acechando a un cangrejo y el otro con peces que devoran a otro. Son los nobles y su odiado Gaveston. El rey de Francia invade Normandía, pero a Eduardo sólo le interesa que Gaveston se retrasa. Por fin arriba a Tynemouth (puerto del noreste de Inglaterra) y es recibido con alegría por el rey y con odio por los nobles. Mortimer le hiere con su espada. Eduardo, acompañado de la reina y de Kent, declara la guerra a los nobles. Mientras, el tío de Mortimer ha sido apresado por los escoceses, y tanto irlandeses como daneses acechan al debilitado reino de Inglaterra.

Kent reconviene a su hermano el rey acerca de que todos los males de Inglaterra son causados por su amor por Gaveston. El rey le ordena marcharse y Kent se une al resto de nobles. Gaveston es apresado, pero cuando está a punto de ser ejecutado, llegan noticias de que Eduardo pide poder verlo antes de morir. Gaveston permanece custodiado pero Warwick, uno de los nobles, lo decapita.

El príncipe Eduardo (futuro Eduardo III), hijo del rey, es enviado por éste a Francia con su madre para negociar la paz. Entretanto, en Inglaterra se produce la batalla de Boroughbridge (que tuvo lugar en 1322 en esa población de Yorkshire, condado al norte de Inglaterra), entre los partidarios del rey y los nobles sublevados, siendo éstos vencidos y cautivos. Eduardo ordena cortar la cabeza de Warwick y de Lancaster y encerrar en la Torre a Mortimer. Los nobles partidarios de Eduardo, con Despenser a la cabeza, envían tesoros a los magnates de Francia para que Isabel caiga en desgracia.

Kent ayuda a escapar a Mortimer y se disponen a ir a Francia para aliarse con la reina contra Eduardo. Isabel, que ve cómo no se le hace caso en Francia, no sabe cómo actuar, puesto que en Inglaterra tampoco le quieren. Recibe la propuesta de Juan de Hainault de viajar con su hijo hasta Hainault (cerca de Londres). Kent y Mortimer, que ya han llegado a Francia, se unen a ellos y se refugian temporalmente en Flandes (en Bélgica, al norte de Francia). El rey, enterado, se fortifica a la espera. Las tropas invasoras hacen huir a Eduardo hacia Irlanda, y el padre de Despenser es hecho prisionero. Kent se lamenta en privado de la suerte de su hermano el rey.

Eduardo II está refugiado en la abadía de Neath, en el país de Gales, disfrazado. Ha llegado hasta allí con sus nobles Despenser y Baldock porque el mal tiempo ha evitado que arribase a Irlanda. Pero son descubiertos por el bando de Isabel; los nobles apresados y el rey obligado a ir hasta el castillo de Killingworth (al noreste de Inglaterra).  Allí le custodian caballeros que lo tratan con respeto y son sustituidos por ello; y allí le hacen abdicar de su corona. Mientras, Kent está preparando un plan para liberar al rey; y la reina y Mortimer otro para eliminar a Eduardo. Kent discute con Mortimer a causa del niño príncipe, que prefiere a su tío Kent. Isabel se pone del lado de su amante Mortimer y Kent sale a liberar a su hermano el rey. Sin embargo, cuando llega a Killingworth es apresado.

Mortimer redacta una carta en latín que dice: “Edwardum occidere nolite timere bonum est”, lo cual se puede entender como “No temáis matar al rey; es bueno que muera”, pero también como “No matéis al rey; es bueno temer lo peor”. De este modo, da la orden de asesinato y a la vez se descarga de culpa si se le descubre.

El nuevo rey Eduardo III es coronado a los 15 años, quedando bajo la tutela de Mortimer. Kent, que ha sido llevado hasta el palacio real, es condenado por Mortimer a morir decapitado. El rey adolescente se opone, pero no tiene nada que hacer. El encargado de matar a Eduardo II, Lightborn (cuyo nombre -hijo de la luz- ha sido identificado como Lucifer -portador de la luz-), entrega la carta de Mortimer a los guardias, que la interpretan como “No temáis matar a Eduardo”. Lightborn les pide una vara de hierro candente. El rey, que está encerrado en una celda a donde llegan las aguas fecales del castillo, lo ve llegar y teme por su vida. Lightborn le dice que se acueste a descansar. Luego manda traer a los dos guardias una mesa, ponerlo sobre ella y sujetarlo, pero no demasiado fuerte, para no dejarle marcas. El rey muere. La función del espetón candente no se explicita, pero la tradición afirma que ejerció de arma mortal siendo introducido por el ano del rey.

Lightborn es asesinado por los guardianes de Eduardo. Llegan rumores a palacio de que la reina y Mortimer han ordenado el magnicidio. El nuevo rey -al que han hecho llegar la carta- no aguanta más, se hace rodear por los lores y manda decapitar a Mortimer y encarcelar en la Torre a su madre. Fin de la obra.

Se trata del texto más complejo y maduro de todos los creados por Marlowe, incluyendo una trama histórica coherente y un desarrollo rico en matices. No por ello la marca de la casa (crítica feroz a la iglesia católica, erotismo explícito y sucesos truculentos) deja de estar presente, con esa fuerza arrolladora que transmite el teatro de Christopher Marlowe, tan poco del gusto de los críticos supuestamente exquisitos.

Publicada on enero 30, 2009 at 7:36 pm  Comments (23)  

23 comentariosDeja un comentario

  1. […] el Grande (I y II partes, 1587) Doctor Fausto (1589) El judío de Malta (1589) Eduardo II (1592) La masacre de París […]

  2. […] un comentario individual sobre cada obra de teatro: Tamerlán, Fausto, El judío de Malta, Eduardo II y La masacre de París, una entrada sobre la obra poética y la curiosidad del conjuro que […]

  3. Vi la puesta en escena de la obra de teatro en la Universidad Nacional Autónoma de México, y me parece de un gran realismo y incita a la lectura profunda sobre los acontecimientos de esa época.

  4. Gracias por tu visita y comentario, Carmen Violeta. Saludos.

  5. Hola, muchas felicidades y gracias por hacer buen teatro!!
    Me gustaría saber si se encuentra disponible la música de la obra, en especial el Tango que bailan Eduardo II y Gaveston
    gracias!!

  6. Gracias por tu comentario: el tango de la película está disponible en el propio filme, que puedes encontrar en la Red. Saludos.

  7. gracias por su magnifica informacion
    en realidad ha sido de gran utilidad para mi en el grado cursante
    felicidades

  8. Gracias a ti por visitarme. Un abrazo.

  9. genial… Oh !Marlowe ! porqe tubiste qe morir de un dagaso en el ojo !

  10. Gracias por los datos sobre este malogrado personaje y la sociedad hipócrita que no lo dejó vivir. Ver el film de Derek Jarman

  11. Lo siento, pero no estoy de acuerdo contigo en un punto: aquello que describes como crítica feroz a la iglesia. Marlowe era un hombre muy devoto a la Iglesia Protestante, de hecho, su muerte “accidental” fue acontecida debido a su supuesta conexión con la Iglesia Católica, cosa que se inventaron para librarse de él.
    Aparte de eso, tengo que admitir que me ha encantado tu forma de escribir. Ojalá tuviera yo una quinta parte de la fluidez que derrochas.
    Un saludo.

  12. Cuando hablo de crítica feroz me refiero a la Iglesia católica: y lo hago respecto al conjunto de la obra de Marlowe. Es fácil de encontrar eso al repasarla entera. Y gracias por tu elogio. Y por tu visita.

  13. me de mucho gusta encontrar esta informacion ya q estoy haciendo mi tesis de una comparacion de esta obra y la de ricardoIII d shakespeare, si q seria d gran ayuda si me pueden dar info hacerca d q saven ustedes hacerca d este tema.

  14. ¿Podria alguien decirme que relación existe entre el verso blanco inglés que es utilizado por primera vez por Christopher Marlowe y el resto de las obras de William Shakespeare?
    ¿CÓMO UN ACTOR DE SEGUNDA FILA,CON UNA CULTURA ABSOLUTAMENTE REDUCIDA COMIENZA A ESCRIBIR CON EL MISMO VERSO QUE MARLOWE?
    ¿como dicho actor,desconocido practicamente hasta el momento de la muerte de Marlowe es rercolectado por Walsighan para que fuera firmando las obras de Marlowe,fuera de Inglaterra que este le entrgaba?.
    Si Marlowe en seis años,desde los 23 a los 29 escribio siete dramas,dos traducciones y dos poemas,¿que habia escrito hasta entonces W.Shakespeare?.¿y a partir de la muerte de este?
    Algo huele mal en Dinamarca…
    Que magnifico tema para una tesis doctoral…su nombre
    SHAKESPEARE,¿UN FRAUDE?

  15. gaveston debio ser un hombre guapo..

  16. Hay demasiados Gavestons y demasiados Eduardos II.

  17. Hay alguna adaptacion o version teatral que podamos accesar…
    si me puedes contestar por info@teatrocoribantes.com te lo agradecere.
    Rafael Rojas

  18. El texto es una obra de teatro, así que simplemente se trata de conseguir el libro, que está editado en castellano.

  19. Gracias Antonio, buenísimo este texto.

  20. Gracias a ti…

  21. Tenemos ahora esta misma obra sobre Eduardo II en la Pensão Amor (Lisboa): http://dezanove.pt/400126.html

  22. Aquí podéis ver una versión atemporal con tintes futuristas sobre Eduardo II. Os paso el link de la obra completa: http://www.youtube.com/watch?v=NgPe7fj-A8w

  23. Muy buen artículo sobre “Eduardo II”. No obstante, se dice que W. Shakespeare se adelantó a C. Marlowe escribiendo obras sobre la historia de Inglaterra, con “Enrique VI” y “Ricardo III”.

    Sobre la obra “Enrique VI” hay que decir que Shakespeare fue acusado de plagio en 1592 por Robert Greene, y el propio Shakespeare llegó a reconocer que había compuesto esta obra juntando otras obras anteriores, que él decía haber mejorado. Los autores de esas obras anteriores eran Greene, Marlowe, Lodge y Peele. Ni que decir tiene que los mejores fragmentos de “Enrique VI” se deberían a Marlowe.
    Greene dijo de Shakespeare que era “un cuervo adornado con nuestras plumas” y un “sacude-escenas” (shake-scenes).

    Por otra parte, hay una teoría que tiene ya unos 100 años de desarrollo, la cual apunta a que la muerte de Marlowe en mayo de 1593 fue en realidad un montaje planeado por su amigo Thomas Walsingham, para quien Marlowe había trabajado como espía (y al servicio de la reina) entre 1584 y 1587. La finalidad de esta falsa muerte era que Marlowe escapase de una previsible condena a muerte por blasfemo. Se sabe que el hombre que supuestamente asestó la puñalada mortal a Marlowe, llamado Ingram Frizer, era otro agente al servicio de T. Walsingham. Según esta teoría, Marlowe se exilió en otro país de Europa (posiblemente Italia) y escribió todas las obras que se le atribuyen a William Shakespeare (un simple actor que en realidad tenía una escasa formación y cultura). Shakespeare, con antecedentes como plagiario, se habría prestado gustosamente a firmar esas magníficas obras. De este modo Christopher Marlowe también habría sido el verdadero autor de “Ricardo III”.

    Las principales pruebas a favor de la autoría de un Marlowe (exiliado y dado por muerto) de las obras atribuidas a Shakespeare están en los sonetos, cuyo verdadero autor (Marlowe) se describe a sí mismo como un “outcast” (es decir, un marginado) que maldice su destino y que está marcado por un escándalo vulgar. El autor de los sonetos es claramente homosexual, como lo era Marlowe, ya que en la mayoría de ellos se dirige a un amado, joven y rubio (identificado como el conde de Southampton).

    Otros candidatos a haber escrito las obras atribuidas a Shakespeare son Edward de Vere, conde de Oxford (el de la película “Anonymous”) y Francis Bacon, pero sus biografías conocidas se ajustan menos que la de Marlowe a los hechos revelados en los sonetos.

    Un cordial saludo


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